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Frag-men-tos de una vida artística

  • Foto del escritor: Male Calderón
    Male Calderón
  • hace 20 horas
  • 4 min de lectura

Como actriz profesional de teatro mi recorrido se ha visto severamente nublado por la baja remuneración y las escasas condiciones laborales. El pago más alto que recibí en mi carrera fue de $400.000 pesos colombianos, cifra obtenida después de realizar una temporada teatral que implicó cerca de cuatro meses de ensayos, en los que nos reuniamos de cuatro a cinco veces por semana, no menos de cuatro horas diarias por jornada. Debido a que no fue posible encontrar oportunidades laborales dignas, me vi obligada a explorar en campos laborales totalmente desligados de mi profesión, ya que me resultaba imposible cubrir mis gastos. He sido cajera de supermercado, vendedora de libros, asistente de cocina en una pastelería, vendedora de champú, host en un bar, recepcionista y actualmente soy croupier.


Figura 1. Male Calderón con Alonso III, Frag-men-tos de una vida artística (2025)
Figura 1. Male Calderón con Alonso III, Frag-men-tos de una vida artística (2025)

Empecé a notar después de un tiempo, que muchos artistas escénicos se enfrentaban a la misma situación, y es así como surgió en mí el interés por comprender las razones que limitan el desarrollo profesional de las actrices y de los actores escénicos en Bogotá. Es por esto que decidí centrar mi investigación en la importancia de la identidad del sujeto, refiriéndome específicamente a la teoría de la autocategorización, teniendo en cuenta que el fin era cuestionar de qué manera la precariedad laboral obliga a los y a las actrices teatrales a etiquetarse dentro de un campo ajeno a sus intereses profesionales, llegando a evidenciar que dicha tipificación sucede cuando deben ejercer laboralmente cargos en los que se exige cierta estandarización entre los trabajadores. 


Dicho fenómeno se puede evidenciar a través del uso de elementos como: uniforme, calzado, paleta de colores específicos para el uso de la ropa y/o maquillaje, entre otros. En el siglo XXI se puede afirmar que la gran mayoría de sujetos atraviesan por este proceso, pero en este caso, la población que se está estudiando se ve casi forzada a pertenecer y a atravesar por este fenómeno. Por otro lado, encontramos a los estudios visuales; disciplina que se conforma con el propósito de estudiar el desarrollo y la relevancia que ha adquirido la imagen en la sociedad contemporánea, así como lo mencionó Guasch: 


"Sostengo que necesitamos desestabilizar el punto de vista del conocimiento como agresivamente lingüístico. Este punto de vista no es más que una compulsión tribal y narcisista de poner extremo énfasis en la agencia del “logos” (la palabra) y aniquilar como rival todo lo imaginario" (Guasch, 2005, p. 59).


Uno de los componentes fundamentales en el arte contemporáneo es hacer visible y accesible la investigación; por esta razón, existen elementos como la escultura, la fotografía, los performances, las instalaciones, entre otros, que cumplen con el rol de condensar todo lo que se escribió en el papel, transfiriendo así los conceptos que se estudiaron en la investigación teórica. Es así como la fotografía se convierte en el personaje principal para llevar a cabo este propósito: realizar un archivo visual cuya intención es hacer énfasis en la precariedad laboral y la fragmentación identitaria que deben experimentar las y los actores profesionales escénicos en su camino profesional. 


"Al llevar a cabo esta búsqueda logro visibilizar que en un mundo utópico mi identidad estaría dividida entre Madre Coraje y Lady Macbeth, no entre una actriz de teatro y una recepcionista".

Con el propósito de nutrir los referentes estéticos que inspiraron la realización de las fotografías partimos de la estética Deadpan, también conocida como «inexpresiva» o «impasible». Este estilo se orienta hacia la representación de la emoción como sujeto y busca capturar los rasgos distintivos de cada individuo —aspectos que suelen pasar desapercibidos, pero que resultan fundamentales— logrando imágenes con una fuerte carga visual y una presencia imponente.


Figura 2. Male Calderón con Alonso III, Frag-men-tos de una vida artística (2025)
Figura 2. Male Calderón con Alonso III, Frag-men-tos de una vida artística (2025)

Este enfoque se asocia con la llamada «Escuela de Düsseldorf», dirigida por los fotógrafos alemanes Bernd y Hilla Becher, quienes se interesaron por documentar paisajes industriales al borde de la demolición. Dentro de este estilo también se formarían los fotógrafos Thomas Struth y Thomas Ruff. El primero, se caracteriza por capturar la naturalidad del cuerpo de las personas en los espacios públicos cuya serie de los museos es considerada uno de sus trabajos más importantes. Por el lado de Ruff el retrato es el eje de creación, en su trabajo los fondos de color contrastan con la naturalidad del individuo.


Para complementar los referentes, el trabajo de Rineke Dijkstra centra la captura de los retratos en la representación de la identidad y captura los rasgos y comportamientos más sutiles de cada individuo para que el espectador logre verlo. Otro referente estético es el trabajo de autorretratos realizados por la actriz Cindy Sherman, los cuales comparten un elemento en común: la forma en la que transforma su propia identidad para representarse en distintos contextos en donde cada uno de ellos adopta un enfoque crítico y reflexivo.


"Y tal vez, en un futuro no tan lejano ni tan irreal sea posible encontrar un equilibrio entre la famosa frase 'por amor al arte' y el ejercicio digno de la profesión actoral".

Al final, más allá de buscar el éxito, el propósito de esta representación fue abordar la precariedad laboral en el gremio actoral desde otra perspectiva. Al llevar a cabo esta búsqueda logro visibilizar que en un mundo utópico mi identidad estaría dividida entre Madre Coraje y Lady Macbeth, no entre una actriz de teatro y una recepcionista.


Posiblemente, la unión entre la investigación y su transferencia mediante herramientas del arte contemporáneo se convierta en una fórmula que le permita a la investigación colonizar distintos escenarios, tanto artísticos como institucionales. Y tal vez, en un futuro no tan lejano ni tan irreal sea posible encontrar un equilibrio entre la famosa frase “por amor al arte” y el ejercicio digno de la profesión actoral.


Palabras de Male Calderón



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